El 1º de noviembre de 2016, se dio lectura pública en rueda de prensa, al Manifiesto de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), acto que tuvo lugar en el Auditorio de la APUCV.
Quienes suscriben este documento son una muestra de las adhesiones que se registraron para el momento de la lectura ante los periodistas. Estamos seguros que se suman muchas otras firmas y compromisos de actuación de quienes forman/formamos parte de la comunidad de profesores de la Universidad Central de Venezuela.
Grupo de universitarios interesados en analizar, reflexionar y opinar sobre la problemática de educacion superior, la UCV y los problemas del país.
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martes, 1 de noviembre de 2016
lunes, 24 de octubre de 2016
APUCV convoca al profesorado: contribuir con la restitución del Hilo constitucional
“Si no hay justicia para el pueblo
Que no haya paz para el gobierno”
Emiliano Zapata
LA
APUCV CONVOCA AL PROFESORADO A CONTRIBUIR CON LA RESTITUCIÓN DEL HILO
CONSTITUCIONAL
Con
estricto apego a lo establecido en el Artículo primero de la Ley de
Universidades, que define a la misma como “esencialmente una comunidad de
intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en
la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del
hombre”, acuerda dirigirse a nuestros agremiados, a quienes nos toca educar y a
la sociedad venezolana para exponer con rigurosidad metodológica nuestra
posición con respecto a los últimos acontecimientos que afectan el destino de
la nación.
Los
valores trascendentales del hombre tienen su origen en la Declaración de los
Derechos del hombre y el ciudadano (1789) la cual, en su artículo dos,
establecía que “La finalidad de toda asociación política es la conservación de
los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son
la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.”
De
igual manera establecía en su artículo tercero que “El principio de toda
soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún
individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.”
Y en su artículo diez y seis estipulaba que “Toda sociedad en la
cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la
separación de los poderes, carece de Constitución.”
Esos
valores trascendentales fueron recogidos en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos adoptados por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, el 10 de diciembre de 1948, firmada por el Estado
Venezolano.
Dicha
declaración en su Preámbulo señala que “el desconocimiento y el menosprecio de
los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la
conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más
elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos,
liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de
la libertad de creencias”; y que “es esencial que los derechos humanos sean
protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea
compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”
En
correspondencia con tales valores y principios la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela reconoce que la soberanía reside
intransferiblemente en el pueblo, que los órganos del Estado emanan de la
soberanía popular y a ella están sometidos (art.5) que el Estado
garantizará los derechos humanos, su respeto por los órganos del Poder
Público (art.19) y que los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos
humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional
y prevalecen en el orden interno (art.23).
Es
con fundamento en el análisis de estos derechos y las actuaciones llevadas a
cabo por el Ejecutivo Nacional, los Tribunales de la República, el Tribunal Supremo
de Justicia y el Consejo Nacional Electoral que ratificamos la pérdida del
hilo constitucional y por ende el establecimiento de un gobierno dictatorial.
Tal conclusión se deriva de los siguientes hechos violatorios de la
Constitución:
a) Corresponde
a la Asamblea Nacional aprobar el presupuesto de la nación (art.187, #6) y
no al TSJ, organismo que desconoció una institución del Estado emanada de
la soberanía popular y que tiene entre sus atribuciones designar a los
integrantes del TSJ.
b) Los
Tribunales penales no tienen competencia en el área electoral y por ende
su decisiones estuvieron al margen del derecho, más aún cuando las
evidencias que supuestamente evidenciaban un fraude electoral fueron desechadas
y el CNE convalidó el 1% de la firmas recolectadas.
c) El
CNE, al posponer la recolección del 20% convalidó una actuación
ilegal de los Tribunales Penales, desconoció un derecho constitucional,
obviando que “Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole
o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es
nulo; y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o
ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los
casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores (art.25)
d) Todo
lo anterior evidencia la ausencia de separación de poderes y la
absoluta subordinación de los mismos a los intereses del partido de
gobierno.
La
Junta Directiva de la APUCV con fundamento en los artículos 333, 350 constitucional
y en la Declaración Universal de los Derechos humanos resuelve:
1) Exhortar
al profesorado a dar ejemplo de apego a la Constitución y la Ley de
Universidades, dando lectura de este texto en los salones de clase y debatirlo
con los alumnos.
2) Invitarlos
a la Asamblea General Universitaria a llevarse a efecto el lunes 24 de octubre,
a las 9 am, en la Plaza Cubierta del Rectorado, razón por la cual la
actividad normal debe ser suspendida y sustituida por la asamblea de los
ciudadanos universitarios.
3) Ante
la ruptura del hilo constitucional denunciado por la Asamblea Nacional,
solicitar un nuevo pronunciamiento del Consejo Universitario
4) Exhortar
a los miembros de la comunidad universitaria a movilizarse en el marco de la
resistencia pacífica y acompañar todas aquellas acciones dirigidas a
restablecer la democracia en el país.
5) Respaldar
a la Asamblea Nacional en todas aquellas acciones dirigidas a preservar la
constitución y restablecer la democracia en Venezuela.
6) Invitar
a las Asociaciones de Profesores hermanas a pronunciarse públicamente.
7) Hasta
tanto no se restituya el hilo constitucional nos declaramos en estado de
emergencia
Caracas, 23 de octubre
de 2016.
Acuerdo de la Asamblea Nacional de Venezuela, en Defensa de la Constitución, la Democracia y los Derechos Humanos 23.10.2016
LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE
VENEZUELA
En Defensa de la Constitución, la Democracia y los Derechos Humanos ACUERDO
PARA LA RESTITUCIÓN DEL ORDEN CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA
CONSIDERANDO
Que el día 20 de Octubre del
presente año, las rectoras del Consejo Nacional Electoral, decidieron sin
fundamentos sólidos e inconstitucionalmente arrebatarle el derecho a revocar al
pueblo venezolano, comprometiendo la paz y la estabilidad de la nación;
CONSIDERANDO
Que Venezuela ha asumido
válidamente compromisos internacionales relacionados con la garantía de la
democracia y de los Derechos Humanos;
CONSIDERANDO
Que está pendiente la
designación de tres rectores principales y suplentes del Consejo Nacional
Electoral, los cuales fueron nombrados provisionalmente en diciembre de 2014; y
que el desempeño que, la mayoría de ellos, han tenido desde esa fecha conspira
contra la democracia y revela una evidente parcialidad política, y que está en
curso la designación de dos rectores principales con sus suplentes, cuyos
períodos vencen en diciembre de este año;
CONSIDERANDO
Que en diciembre de 2015, de
manera irregular y fraudulenta se designaron Magistrados del Tribunal Supremo
de Justicia, violando la Constitución y el derecho de participación ciudadana;
los cuales junto a los demás magistrado, en su desempeño han terminado de
desmantelar el estado de derecho, subordinándose a las órdenes del poder
ejecutivo,
CONSIDERANDO
Que está en curso una
investigación sobre la probable doble nacionalidad del Presidente de la
República, la cual debe concluir a la brevedad; que Nicolás Maduro ha
participado activamente en la ruptura del orden constitucional antes señalada,
y que existen fundadas razones para sostener que ha abandonado las funciones
constitucionales de la Presidencia de la República,
CONSIDERANDO
Que la Fuerza Armada Nacional
tiene el deber de respetar y defender la Constitución, en lugar de subordinarse
a una parcialidad política y que la obediencia debida no los exime de
responsabilidad por la violación de Derechos Humanos,
CONSIDERANDO
Que en virtud del artículo 333,
todos los ciudadanos estamos en el deber y derecho de restablecer la efectiva
vigencia de la constitución.
ACUERDA
PRIMERO:
Declarar la ruptura del orden
constitucional y la existencia de un golpe de estado cometido por el régimen de
Nicolás Maduro en contra la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y el pueblo de Venezuela.
SEGUNDO:
Solicitar a la comunidad
internacional la activación de todos los mecanismos que sean necesarios para
garantizar los derechos del pueblo de Venezuela, en especial su derecho a la
democracia.
TERCERO:
Formalizar la denuncia ante la Corte
Penal Internacional y demás organizaciones que sean competentes, en contra de
los jueces y rectoras del Consejo Nacional Electoral responsables de la
suspensión del proceso de Referendo Revocatorio y demás funcionarios
responsables de la persecución política al pueblo de Venezuela.
CUARTO:
Proceder de manera inmediata y de
acuerdo con los mecanismo constitucionales, a la designación de los 3 rectores
principales y sus suplentes, que fueron nombrados provisionalmente en diciembre
de 2014; así como la designación de los dos rectores principales y suplentes
cuyo período de ejercicio culmina en diciembre del presente año, para con ello
garantizar el respeto del derecho de los venezolanos a elegir, así como la
independencia de poderes y el respeto al estado derecho.
QUINTO: Proceder de manera inmediata y de acuerdo con los
mecanismo constitucionales, a la designación de los Magistrados del Tribunal
Supremo de Justicia, para garantizar el respeto del derecho de los venezolanos
a elegir, así como la independencia de poderes y el respeto al estado derecho. SEXTO:
Iniciar el proceso para determinar la situación constitucional de la
Presidencia de la República y convocar a una sesión especial de la Asamblea
Nacional para el próximo martes 25 de octubre, para evaluar y decidir sobre la
materia.
SÉPTIMO:
Conformar una comisión especial de
alto nivel parlamentario encargada de desarrollar y definir las decisiones
emanadas de este acuerdo para restituir el orden constitucional.
OCTAVO:
Exigir a la Fuerza Armada Nacional no
obedecer ni ejecutar ningún acto o decisión que sean contrario a los principios
constitucionales o menoscaben derechos fundamentales del pueblo de Venezuela,
emanados del Poder Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral.
NOVENO:
Convocar al pueblo de Venezuela, en
virtud de los preceptos constitucionales, en especial lo establecido en el art
333 de nuestra Constitución, a la defensa activa, constante y valiente de
nuestra Carta Magna, de la democracia y el Estado de Derecho, hasta lograr la
restitución del Orden Constitucional.
DÉCIMO: Dar publicidad al presente Acuerdo. Dado, firmado y
sellado en el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional de la
República Bolivariana de Venezuela, en Caracas, a los veintitrés días del mes
de octubre de dos mil dieciséis. Años 206° de la Independencia y 157° de la
Federación.
HENRY RAMOS ALLUP Presidente
|
|
ENRIQUE MÁRQUEZ PÉREZ Primer Vicepresidente
|
JOSÉ SIMÓN CALZADILLA Segundo Vicepresidente
|
ROBERTO EUGENIO MARRERO
BORJAS Secretario
|
JOSÉ LUIS CARTAYA Subsecretario
|
sábado, 22 de octubre de 2016
Declaración Conjunta: APUCV - FCU - APUFAT
Como instituciones representativas del profesorado, el estudiantado y los profesionales de la UCV...
DECLARACION CONJUNTA
Las Juntas Directivas de la Asociación de Profesores de la UCV (APUCV), de la Federación de Centros Universitarios (FCU) y la Asociación de Profesionales Universitarios en funciones Administrativas y Técnicas, reunidas el día de hoy, luego de evaluar la actual situación nacional, acuerdan pronunciarse en los siguientes términos.
CONSIDERANDO
Que la Constitución Nacional es el pacto social que nos dimos los venezolanos para garantizar el progreso social y la convivencia pacífica, en virtud de lo cual todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por la Constitución y la ley es nulo
Que siendo Venezuela un Estado democrático, social de Derecho y Justicia, que propugna como valores la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social, los derechos humanos, la ética y el pluralismo político, resulta inadmisible la decisión gubernamental de impedir todo proceso electoral en abierta complicidad con otras instituciones del Estado.
Que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, ejerciéndola directamente en la forma prevista en La Constitución y la ley, e indirectamente, mediante el sufragio siendo un derecho constitucional revocar el mandato de los funcionarios electos.
Que los ciudadanos cumplieron con los requisitos constitucionalmente establecidos para convocar un proceso revocatorio del ciudadano Presidente de la República, y es obligación del Consejo Nacional Electoral garantizar dicho derecho sin crear requisitos inconstitucionales que buscan retrasar el proceso revocatorio negando así el derecho del pueblo a pronunciarse libremente.
Que la aprobación del presupuesto de la nación es competencia exclusiva de la Asamblea Nacional y no de una inexistente asamblea popular o del Tribunal Supremo de Justicia
Que siendo mandato expreso de la Ley que las universidades contribuyan con la orientación doctrinaria del país, nos vemos en la obligación de denunciar la desaparición del Estado de Derecho en Venezuela y, por ende el fin de la democracia y el establecimiento de una dictadura.
Las razones que nos conducen a tan grave afirmación están contenidas en el Informe que presentó el Secretario General de la OEA ante el Consejo Permanente para invocar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana púes en el mismo se evidencia la violación de los elementos esenciales de la democracia: El "respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto[...]; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.
Como instituciones representativas del profesorado, el estudiantado y los profesionales de la UCV
ACORDAMOS
1) Respaldar la decisión de la Asamblea Nacional de desconocer, de conformidad con lo dispuesto en los Artículos 7 y 333 de la Constitución, la autoridad y vigencia de los actos del Poder Ejecutivo y de las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, que contrarían valores, principios y garantías democráticas y lesionan derechos fundamentales.
2) Participar en un gran movimiento cívico nacional en defensa de la Constitución, la democracia y el voto.
3) Emplazar al CNE para que fije el cronograma de realización del Referéndum Revocatorio al mandato del Presidente de la República, ciudadano Nicolás Maduro Moros, y para la elección de los gobernadores, en el año 2016.
4) Exhortar al Consejo Universitario de la UCV a fijar posición sobre la situación nacional y a evaluarla con rigurosidad académica la validez de las decisiones adoptadas por la Asamblea Nacional. Como decía Desmond Tutu: "si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor".
5) Recordar que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que “toda persona tiene el deber de cumplir sus responsabilidades sociales y participar solidariamente en la vida política, civil y comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos como fundamento de la convivencia democrática y de la paz social.”
6) Ratificar que es atribución de la Asamblea Nacional discutir y aprobar el presupuesto nacional, razón por la cual la decisión del TSJ usurpa una función que no le compete y, por mandato constitucional su decisión es ineficaz y sus actos nulos.
7) Ratificar que la Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, y en el cumplimiento de sus funciones está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna, razón por la cual debe cesar en el uso del término Fuerza Nacional Bolivariana, desconocer las milicias populares y dejar de reconocerse chavista.
8) Recordar a quienes compete que ° Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo; y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.
9) Reivindicamos el Artículo 350 que señala. ° El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
10) Acompañar todas las acciones que sean necesarias para recuperar la democracia y poner fin a un gobierno que violando la Constitución desconoce derechos humanos.
11) Hacer público el presente acuerdo, remitirlo a la Asamblea Nacional, a la Conferencia Episcopal Venezolana, a la Organización de Estados Americanos, a la UNASUR y a las Naciones Unidas.
12) Hacer entrega del mismo en todas las embajadas del país.
Víctor Márquez Corao Hasler Iglesias Ángel García Butto
Presidente de APUCV Presidente de la FCU Presidente de APUFAT
Publicado en Boletín de APUCV Informa Nº 694 del Caracas 18/10/2016
Comunicado FCU-UCV: Nuestras libertades son irrevocables.
COMUNICADO
Ante la
situación actual del país, desde la Federación de Centros Universitarios de la
Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV), manifestamos nuestro rechazo ante
el abuso de poder del Gobierno Nacional que, utilizando los poderes públicos y
violando la constitución, decidió suspender un derecho constitucional y
democrático, como es la convocatoria de un referéndum revocatorio.
Es por
ello que los estudiantes hacemos un llamado a toda la juventud venezolana y
sociedad civil a acompañar todas las acciones de calle que se realizaran para
garantizar el respeto a la voluntad de todos los venezolanos y la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela.
Frente
al abuso de poder, expresado claramente por el Gobierno Nacional al aprobar un
presupuesto sin el aval de la Asamblea Nacional, frente a los arrebatos y
constantes violaciones a los derechos humanos, frente al irrespeto a la
constitución, las leyes y la democracia, frente a la persecución y acoso a
quienes piensan distinto y el impedimento de realizar elecciones libres y
transparentes, los estudiantes nos pronunciamos ante lo que claramente es una
dictadura.
No se
puede seguir llamando democrático a un Gobierno que tranca las vías electorales
y constitucionales y los estudiantes no vamos a seguir reconociéndolo como tal.
Así como Gómez tembló en el 28, y Pérez Jiménez se fue en el 58, no habrá
dictadura que soporte al pueblo organizado defendiendo sus derechos en la
calle. No seremos nosotros los que abandonaremos esta lucha histórica por
libertad. Ante las arbitrariedades y autoritarismos, los estudiantes seguiremos
buscando independencia y civilismo. No vamos a claudicar, nos vamos a mantener
en las calles, ¡nuestras libertades son irrevocables!
Es por
ello que convocamos una gran asamblea universitaria el próximo lunes 24 de
octubre a las 09:00 am en Plaza Cubierta de la UCV.
viernes, 21 de octubre de 2016
Comunicado AVERU: Orden Constitucional, Derechos Humanos y REvocatorio 2016
COMUNICADO
La Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU) se dirige a la opinión pública para fijar posición ante las decisiones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que afectan la organización y funcionamiento del Poder Público y atentan contra el artículo 136 de nuestra Carta Magna.
En tal sentido manifestamos que la AVERU como asociación donde confluyen las Universidades Venezolanas en su función rectora de la educación, cultura y ciencia al servicio de la nación, pone a disposición del País los espacios académicos e institucionales para la libre discusión de esta problemática, e insta al Poder Público a dar cumplimiento a la Constitución Nacional, como norma fundamental que organiza y establece las bases de la convivencia pacífica, de los valores, principios y garantías democráticas, así como el respeto a los derechos fundamentales. Por lo tanto:
CONSIDERANDO
Que el desconocimiento de la organización y principios democráticos establecidos en nuestra Carta Magna, lesionan y profundizan la crisis institucional por la violación del estado de derecho y la democracia, que deben ser asumidos por las instancias públicas velando por su integridad y efectiva vigencia.
CONSIDERANDO
Que el País viene sufriendo un decaimiento progresivo en las Instituciones que conforman el Poder Público, y concretamente de las atribuciones que le son propias y definidas en la Constitución a la cual deben sujetarse sus decisiones, por lo que la usurpación de los poderes de los otros órganos constitucionales por uno o varios de ellos confabulados, acarrean la nulidad de sus actos como ocurre con las decisiones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
CONSIDERANDO
Que es flagrante el desconocimiento del Orden Constitucional y la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales, lo cual obliga a AVERU a hacer un llamado a las organizaciones democráticas nacionales e internacionales, a acudir con su mediación para evitar el colapso definitivo de la democracia venezolana y la crisis humanitaria que afecta a nuestra población.
ACUERDA
PRIMERO: Rechazar las actuaciones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia por transgredir las normas constitucionales excediendo la autoridad que le ha sido otorgada, y limitando las competencias del Poder Legislativo, pilar de la democracia por ser producto de la votación libre, universal, directa y secreta, mecanismo mediante el cual los ciudadanos participan en los asuntos públicos por medio de sus representantes elegidos.
SEGUNDO: Exigir a los órganos y funcionarios que ejercen el Poder Público, conforme a lo previsto en los artículos 7 y 333 de la Constitución Nacional como norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico el restablecimiento y cumplimiento de todos sus preceptos, por lo cual la Sala Constitucional debe actuar con independencia y objetividad por mandato expreso del articulo 254 ejusdem, con el fin de garantizar la plena y efectiva vigencia de nuestra Carta Magna.
TERCERO: AVERU exhorta al Poder Ejecutivo, el Judicial, el Ciudadano, el Legislativo y el Electoral a cumplir el rol institucional que les compete, en aras a atender la dramática crisis económica, social, de salud y alimentaria que agobia a la población venezolana, que atenta contra los derechos a la vida, libertad, justicia, igualdad, solidaridad, democracia y con ello a la preminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político característico de una democracia cabal
ASOCIACIÓN VENEZOLANA DE RECTORES UNIVERSITARIOS
Caracas, 18 de octubre de 2016
CECILIA GARCÍA-AROCHA MÁRQUEZ PRESIDENTA
MARIO BONUCCI ROSSINI VICE-PRESIDENTE
BENJAMÍN SCHARIFKER PODOLSKY SECRETARIO
REFERENDO REVOCATORIO 2016...
--
miércoles, 19 de octubre de 2016
Manifiesto universitario
Manifiesto universitario
PROFESORES DE LA UCV CONVOCAN A PARTICIPAR EN EL REFERENDO REVOCATORIO
No es una exageración afirmar que el país conoce la peor crisis de su historia. Nunca como en estos tiempos el pueblo venezolano se había visto sometido a condiciones de existencia tan difíciles. Los graves males que afligen a la república se manifiestan en todos los órdenes de la vida nacional y agobian implacablemente la vida de los ciudadanos. La aguda escasez de bienes esenciales, en particular alimentos y medicinas no solo ha significado una precarización de la existencia individual y social, sino que es la causa directa de inenarrable sufrimiento y muerte. La inflación más alta del mundo ha pulverizado la capacidad adquisitiva de sueldos y salarios haciendo más pobres a los que ya lo eran y empobreciendo a amplias capas de la sociedad, entre ellas a los estratos profesionales a que pertenecen los profesores universitarios. El desempleo afecta a la quinta parte de la población laboral y el subempleo y la informalidad a más de la mitad de la restante. El sistema productivo nacional ha sido conducido al colapso, mientras que las importaciones, que otrora compensaran artificialmente la insuficiencia inducida del aparato económico, no bastan para asegurar la subsistencia de la población. La inseguridad reina por doquier como consecuencia de la ineptitud gubernamental para poner en práctica políticas que ataquen las causas estructurales del delito y permitan sancionar ejemplarmente a los delincuentes con arreglo a las leyes vigentes. En lugar de ello, el sistema judicial ha sido convertido en una burocracia ineficiente y venal cooptada al servicio del régimen político. La corrupción, flagelo histórico, ha alcanzado niveles astronómicos a la vera del aparato estatal arruinando el país al paso que creaba una nueva y desmesuradamente rica oligarquía. En el proceso de deterioro institucional y envilecimiento moral que la corrupción ha producido han desempeñado un papel protagónico organizaciones que, como las fuerzas armadas y otros instrumentos del poder público tenían por misión combatirla y no sucumbir a ella. El discurso oficial exalta la violencia como garantía de conservación del poder político y niega el derecho democrático a disentir, judicializando las legítimas y pacíficas protestas y descalificando a quienes se le oponen, creando una policía política que se ocupa de perseguirlos con saña, pretendiendo intimidarlos, sometiéndolos a tratos crueles y degradantes y condenándolos a injustas penas por medio de procesos fraudulentos y violatorios de los derechos humanos, indignos de ser denominados legales. Sobresale en la sistemática negación de todo proceder independiente el desvergonzado interés del Ejecutivo, asistido en cómplice subordinación por el Tribunal Supremo de Justicia, de someter a sus arbitrios a la Asamblea Nacional. Un cuadro de inadmisible irrespeto a la Constitución al que se suman la insólita amenaza del presidente de la República de que no habrá revocatorio ni en 2016 ni en 2017, así como la silenciosa y culpable suspensión de las elecciones regionales por un sumiso Consejo Nacional Electoral.En el curso de las casi dos décadas de gobierno “revolucionario” las instituciones universitarias han sufrido toda suerte de agresiones, desde el estrangulamiento presupuestario hasta los ataques físicos directos contra sus bienes, así como contra los integrantes de su comunidad, autoridades académicas y gremiales incluidas. Invocando la “inclusión”, término desvalorizado por su práctica populista y demagógica, el gobierno nacional ha implementado unas políticas para el sector universitario que lejos de asegurar condiciones para que el mayor número de estudiantes tenga acceso a estudios profesionales de calidad han significado la creación de algunas pseudouniversidades destinadas al proselitismo ideológico, privando a las verdaderas de recursos indispensables para cumplir su cometido, amenazando de extinción la carrera académica y comprometiendo gravemente el futuro del país, todo ello en un clima deliberadamente enrarecido de subestimación de la actividad intelectual, que se presenta en la avasallante propaganda oficial como una especie de veleidad “burguesa”.
La depauperación del profesorado universitario, despiadadamente conducido al umbral de una indigencia sin precedentes en el proceso general de ruina impuesto a las mayorías trabajadoras, no solo revela meridianamente los propósitos gubernamentales de liquidar toda fuente de pensamiento y actuación críticos con el objeto de apropiarse indefinidamente del poder público, sino que constituye un peligrosísimo atentado contra el presente y el porvenir de la nación.
En nombre de ese porvenir, que es nuestra obligación contribuir a diseñar para las venideras generaciones de venezolanos, pero también en nombre de nuestros derechos presentes constantemente vulnerados por un régimen inicuo y excluyente, nosotros, profesores de la Universidad Central de Venezuela, nos movilizaremos activamente para la realización del referendo revocatorio en este 2016, e invitamos a todos los universitarios y al pueblo atropellado hasta la humillación por el gobierno de Maduro a incorporarse a ese clamor nacional.
Caracas, 18 de octubre de 2016.
martes, 14 de junio de 2016
Comunicado conjunto de las Academias Nacionales: A todos los venezolanos (13-06-2016)
A todos los venezolanos
Las Academias Nacionales consideran su indeclinable deber ciudadano dirigirse a todos los
venezolanos, sin distinción alguna, en un delicado momento de la historia venezolana que
demanda de todos el máximo esfuerzo y una entrega patriótica para la superación de los más
graves problemas que aquejan a toda la población del país.
Durante los últimos años las Academias Nacionales, individualmente o en conjunto, han venido alertando a los venezolanos y a los entes del Poder Público acerca de las decisiones que han afectado y afectan los destinos del país en las más diversas áreas.
Hemos expresado nuestro dolor ante la trágica situación del sector salud. Muy recientemente nos hemos solidarizado con las pautas económicas brindadas por la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Nos hemos referido al estado de los servicios públicos y hemos propuesto acciones para su mejoría. Hemos alertado sobre el cuido de nuestros recursos naturales y las amenazas que se ciernen sobre el ambiente. Hemos hecho firmes señalamientos sobre el uso de la historia y los peligros que entraña para la conciencia histórica de los venezolanos, nos hemos pronunciado acerca del delicado problema de las fronteras y en particular sobre el tema del Esequibo. Nos sumamos a la angustia colectiva ante la inseguridad personal y los peligros que atentan contra los bienes públicos y privados.
Hemos clamado por correctivos y mejoras del proceso educativo en todos los niveles, que comprende no solo la enseñanza, sino el soporte para que ella ocurra satisfactoriamente, desde la buena alimentación de los educandos, hasta la planta física requerida para impartirla. Hemos exhortado a mantener un discurso elevado en el debate de los asuntos públicos. La universidad ha sido objeto de nuestro más firme respaldo en sus justas demandas y la celosa defensa de su autonomía. Hemos alertado sobre el deterioro notable en la actividad científica de la nación, medida en términos de productividad intelectual, aplicaciones tecnológicas e innovaciones.
Las Academias estamos conscientes de la responsabilidad moral, ética, ciudadana, institucional que nos corresponde en las circunstancias que afronta nuestra patria. Por ello hacemos un exhorto a todos los venezolanos, en todos los rincones del país, de todas las tendencias políticas, de credos religiosos, a dejar de lado todas las actuaciones que conduzcan a enfrentamientos y violencia; más bien, dedicarnos con fortaleza a vencer la desesperanza y la resignación. Debemos asumir con vigor y certeza nuestra capacidad para encontrarnos en la tarea común de procurarnos bienestar, felicidad colectiva y solidaridad.
Es el momento de rendir el mayor respeto a la Constitución, a su letra, sin interpretaciones particulares. En este sentido, es menester velar por que la autonomía y equilibrio de poderes sea garante de los derechos ciudadanos frente a posibles abusos de poder. La representación popular expresada en la Asamblea Nacional debe ser respetada en sus competencias de aprobar leyes, evaluar la gestión del Ejecutivo y exigir las rendiciones de cuenta que considere pertinentes, aprobar el presupuesto y otras que aseguren el ejercicio democrático y los intereses de los representados. El Tribunal Supremo de Justicia debe entender su papel como equilibrio de los poderes y su rol como garante del Estado de Derecho. El Poder Electoral tiene una tarea fundamental para hacer de la voluntad popular una realidad democrática y debe facilitar la expresión del querer político de los venezolanos. El pleno ejercicio de los derechos ciudadanos es la política que se impone a todos los Poderes Públicos.
La democracia se debe ganar, probar y defender cada día. Cada día los gobernantes deben sentir y obedecer el reclamo democrático de sus electores y saber rendirse ante ellos. Cuando los ciudadanos reclaman la satisfacción de sus más indispensables necesidades, es obligación del Gobierno establecer políticas que cumplan con la demanda de un irrenunciable y legítimo derecho a una vida digna en un Estado Democrático y de Derecho.
Es preciso recurrir al soberano para que exprese libremente, dentro del marco de la Constitución su voluntad política sobre la conducción de los destinos del país, dentro de un sistema que se ajuste a lo que señala, sin más sesgo ideológico, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela al definirnos como Estado democrático y social de Derecho y de Justicia (Art. 2). Para lograrlo, nuestra Carta Magna estipula procedimientos democráticos, pacíficos y electorales que al ser activados permitirán a la nación y sus ciudadanos superar las dificultades del momento y construir la nación civil y civilizada a la que todos aspiramos. A nuestro llamado de exigir esos derechos, se suma nuestra obligación de trabajar activamente en pro de su concreción, teniendo presente nuestro papel de asesores de los Poderes Públicos en las materias de nuestras especialidades, así establecidos en nuestros respectivos Estatutos de creación.
Caracas, a los trece días del mes de junio de 2016.
Alfredo Díaz Bruzual, Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Eugenio Hernández-Bretón, Presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales
Gioconda Cunto de San Blas, Presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
Humberto García Larralde, Presidente de las Academia Nacional de Ciencias Económicas
Inés Quintero Montiel, Directora de la Academia de la Historia
Horacio Biord Castillo, Director de la Academia Venezolana de la Lengua
Gonzalo Morales, Presidente de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat
Durante los últimos años las Academias Nacionales, individualmente o en conjunto, han venido alertando a los venezolanos y a los entes del Poder Público acerca de las decisiones que han afectado y afectan los destinos del país en las más diversas áreas.
Hemos expresado nuestro dolor ante la trágica situación del sector salud. Muy recientemente nos hemos solidarizado con las pautas económicas brindadas por la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Nos hemos referido al estado de los servicios públicos y hemos propuesto acciones para su mejoría. Hemos alertado sobre el cuido de nuestros recursos naturales y las amenazas que se ciernen sobre el ambiente. Hemos hecho firmes señalamientos sobre el uso de la historia y los peligros que entraña para la conciencia histórica de los venezolanos, nos hemos pronunciado acerca del delicado problema de las fronteras y en particular sobre el tema del Esequibo. Nos sumamos a la angustia colectiva ante la inseguridad personal y los peligros que atentan contra los bienes públicos y privados.
Hemos clamado por correctivos y mejoras del proceso educativo en todos los niveles, que comprende no solo la enseñanza, sino el soporte para que ella ocurra satisfactoriamente, desde la buena alimentación de los educandos, hasta la planta física requerida para impartirla. Hemos exhortado a mantener un discurso elevado en el debate de los asuntos públicos. La universidad ha sido objeto de nuestro más firme respaldo en sus justas demandas y la celosa defensa de su autonomía. Hemos alertado sobre el deterioro notable en la actividad científica de la nación, medida en términos de productividad intelectual, aplicaciones tecnológicas e innovaciones.
Las Academias estamos conscientes de la responsabilidad moral, ética, ciudadana, institucional que nos corresponde en las circunstancias que afronta nuestra patria. Por ello hacemos un exhorto a todos los venezolanos, en todos los rincones del país, de todas las tendencias políticas, de credos religiosos, a dejar de lado todas las actuaciones que conduzcan a enfrentamientos y violencia; más bien, dedicarnos con fortaleza a vencer la desesperanza y la resignación. Debemos asumir con vigor y certeza nuestra capacidad para encontrarnos en la tarea común de procurarnos bienestar, felicidad colectiva y solidaridad.
Es el momento de rendir el mayor respeto a la Constitución, a su letra, sin interpretaciones particulares. En este sentido, es menester velar por que la autonomía y equilibrio de poderes sea garante de los derechos ciudadanos frente a posibles abusos de poder. La representación popular expresada en la Asamblea Nacional debe ser respetada en sus competencias de aprobar leyes, evaluar la gestión del Ejecutivo y exigir las rendiciones de cuenta que considere pertinentes, aprobar el presupuesto y otras que aseguren el ejercicio democrático y los intereses de los representados. El Tribunal Supremo de Justicia debe entender su papel como equilibrio de los poderes y su rol como garante del Estado de Derecho. El Poder Electoral tiene una tarea fundamental para hacer de la voluntad popular una realidad democrática y debe facilitar la expresión del querer político de los venezolanos. El pleno ejercicio de los derechos ciudadanos es la política que se impone a todos los Poderes Públicos.
La democracia se debe ganar, probar y defender cada día. Cada día los gobernantes deben sentir y obedecer el reclamo democrático de sus electores y saber rendirse ante ellos. Cuando los ciudadanos reclaman la satisfacción de sus más indispensables necesidades, es obligación del Gobierno establecer políticas que cumplan con la demanda de un irrenunciable y legítimo derecho a una vida digna en un Estado Democrático y de Derecho.
Es preciso recurrir al soberano para que exprese libremente, dentro del marco de la Constitución su voluntad política sobre la conducción de los destinos del país, dentro de un sistema que se ajuste a lo que señala, sin más sesgo ideológico, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela al definirnos como Estado democrático y social de Derecho y de Justicia (Art. 2). Para lograrlo, nuestra Carta Magna estipula procedimientos democráticos, pacíficos y electorales que al ser activados permitirán a la nación y sus ciudadanos superar las dificultades del momento y construir la nación civil y civilizada a la que todos aspiramos. A nuestro llamado de exigir esos derechos, se suma nuestra obligación de trabajar activamente en pro de su concreción, teniendo presente nuestro papel de asesores de los Poderes Públicos en las materias de nuestras especialidades, así establecidos en nuestros respectivos Estatutos de creación.
Caracas, a los trece días del mes de junio de 2016.
Alfredo Díaz Bruzual, Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Eugenio Hernández-Bretón, Presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales
Gioconda Cunto de San Blas, Presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
Humberto García Larralde, Presidente de las Academia Nacional de Ciencias Económicas
Inés Quintero Montiel, Directora de la Academia de la Historia
Horacio Biord Castillo, Director de la Academia Venezolana de la Lengua
Gonzalo Morales, Presidente de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat
jueves, 19 de mayo de 2016
ARIGlobal: Venezuela y el Estado de excepción. Responsabilidad de Proteger
María Elena Pinto(Profa FACES/ARIG)
Desde
la década de los 1990, la manera en que la Comunidad Internacional ha
venido abordando lo relativo a la efectiva promoción y protección de los
derechos humanos a nivel global ha experimentado transformaciones de
importancia. En los años 1990, cobró fuerza la tesis de la intervención humanitaria conforme
a la cual la Comunidad Internacional tenía el deber de actuar ante
situaciones de grave violación de los derechos humanos; en estos casos,
la soberanía del Estado no podía ser invocada como argumento en contra
de una intervención de la Comunidad Internacional, pues se partía de la
premisa de que los derechos humanos estaban por encima de cualquier otra
doctrina o consideración legal. La noción de la intervención
humanitaria suscitó desde entonces enconados debates, por motivos que
merecen examen aparte. En 2005, durante la Cumbre Mundial de Naciones
Unidas, la Comunidad Internacional da un paso al frente en la
formulación de los parámetros que debían servir de base a su accionar en
materia de protección de los derechos humanos al acoger la idea de la responsabilidad de proteger en
su resolución final, que posteriormente es abordada con mayor
detenimiento en el Reporte del Secretario General a la Asamblea General
de las Naciones Unidas A/63/677, de fecha 12 de enero de 2009,
denominado: “Implementando la responsabilidad de proteger”.
- La promoción y manejo efectivo de la diversidad. Los Estados deben llevar a la práctica el principio de la no discriminación y propiciar que todos sus ciudadanos disfruten de sus derechos en condiciones de igualdad: “La Soberanía Responsable se basa en la política de la inclusión y no de la exclusión” (Naciones Unidas, 2009: p. 10).
- El respeto irrestricto de los derechos humanos, consagrados en los diversos instrumentos jurídicos que conforman el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho de los Refugiados, así como en el Estatuto de Roma.
- La sanción efectiva de los crímenes contra los derechos humanos, evitando así la impunidad de este tipo de violaciones.
- La existencia de instituciones fuertes y la ausencia de divisiones sociales significativas. De acuerdo con el Reporte A/63/677, los crímenes contra los derechos humanos esenciales no ocurren simplemente, sino que son el resultado de decisiones políticas deliberadas por parte de líderes que se aprovechan de las divisiones sociales y de la debilidad institucional en sus Estados.
Como
si no bastara lo anteriormente señalado, nos encontramos ahora en un
escenario aderezado con el reciente decreto de “Estado de excepción” por
parte del gobierno. La posición de la Comunidad Internacional sobre
este tipo de medidas extremas es absolutamente clara. La Convención
Americana sobre los Derechos Humanos de 1966, por ejemplo, expresa en
su Artículo 27, numeral 1, que:
“En
caso de guerra, de peligro público o de otra emergencia que amenace la
independencia o seguridad del Estado parte, éste podrá adoptar
disposiciones que, en la medida y por el tiempo estrictamente limitados a
las exigencias de la situación, suspendan las obligaciones contraídas
en virtud de esta Convención (…)”.
Por
su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
suscrito en 1966 en el marco de la ONU, establece en su Artículo 4,
numeral 1, que:
“En
situaciones excepcionales que pongan en peligro la vida de la nación y
cuya existencia haya sido proclamada oficialmente, los Estados Partes
del presente Pacto podrán adoptar disposiciones que, en la medida
estrictamente limitada a las exigencias de la situación, suspendan las
obligaciones contraídas en la virtud de este Pacto (…)”.
Ambas
Convenciones, sin embargo, añaden que la posibilidad de establecer los
Estados de Excepción en forma alguna exime al Estado de dar fiel
cumplimiento a derechos y garantías elementales como el derecho a la
vida, libertad de credo, integridad personal, legalidad, prohibición de
la tortura, entre otras.
Observando
la redacción de tan importantes pactos internacionales, que Venezuela
ha suscrito, no podemos menos que preguntarnos cuál es la “emergencia
que amenaza la independencia o seguridad del Estado” o la “situación
excepcional” que motiva la adopción de una medida extrema como lo es el
Estado de Excepción, más aún cuando la declaratoria se produce en
términos vagos e imprecisos, aduciendo apenas la existencia de “amenazas
externas”, intentos de “golpe de estado” y sin clarificar el lapso de
vigencia a los términos de la excepcionalidad. Pareciera que en
Venezuela el cumplimiento de las más elementales normas en materia de
derechos humanos es lo excepcional y que la responsabilidad de proteger
está dirigida más hacia el ejercicio del poder que hacia los ciudadanos.
Si
la Comunidad Internacional ya venía mirando con preocupación la
situación de Venezuela, este nuevo añadido ha abonado a las legítimas
inquietudes existentes en el seno de escenarios multilaterales como la
Organización de los Estados Americanos. En efecto, el Secretario General
de la OEA ha señalado que está estudiando el caso venezolano y
examinando la convocatoria del Consejo Permanente de la OEA, así como la
potencial aplicación de la Carta Interamericana. Pocas dudas caben que
la situación en Venezuela hace que cada día crezcan los cuestionamientos
respecto a la calidad de sus instituciones democráticas y la
disposición de sus autoridades a respetar y hacer valer las normas
jurídicas que consagran y protegen los derechos más esenciales.
Publicado en UCV Noticias el 17 de mayo 2016
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